Siete paseos para conocer Córdoba


De la Calle Ramírez de Arellano a la Plaza de las Doblas

De la Calle Ramírez de Arellano a la Plaza de las Doblas

Ver:

  • Palacio de los condes de Torres Cabrera.
  • Plaza de las Doblas. Fuente y Columnas romanas.
  • Palacio de los Valdefloro.

Recorrido:

Desde la iglesia de San Miguel retroceder hasta la calle Ramírez de Arellano y seguir por su primera bocacalle a la derecha, Domingo Muñoz, hasta el final. Girar a la izquierda po la calle Conde de Torres Cabrera hasta la Plaza de las Doblas.

Descripción:

Ramírez de ArellanoCalle Ramírez de Arellano. El Ayuntamiento acordó en 1874 rotular esta calle con el apellido de Carlos Ramírez de Arellano (1814-1874), abogado, escritor, director de la Real Academia de Córdoba y tres veces alcalde de Córdoba. Dice su hermano Teodomiro en Paseos por Córdoba: En primer lugar cumplimos un sagrado deber demostrando nuestra gratitud al Ayuntamiento de esta capital, que en su sesión del día 21 de Setiembre de 1874 dedicó esta calle a la memoria del Sr. D. Carlos Ramírez de Arellano, su antiguo Presidente, quien como alcalde tres veces, hizo en Córdoba tantas y tan importantes mejoras; como escritor notable se abrió las puertas de varias Academia, y como liberal honrado contribuyó tanto al triunfo de sus ideas. La familia Ramírez de Arellano está entroncada con la historia de Córdoba desde la llegada de Antonio Ramírez de Arellano y Baena, nacido en Baena en 1792. Fue Diputado en las Cortes de Cádiz y autor de trabajos jurídicos y alguna poesía. Fue padre de Carlos, Teodomiro y Feliciano, también abogado e historiador. Rafael, hijo de Teodomiro, historiador y escritor, publicó numerosos trabajos como su Ensayo de un catálogo bibliográfico de escritores de la provincia y diócesis de Córdoba, con descripción de sus obras; Leyendas y tradiciones populares, o su estudio sobre Juan Rufo, jurado de Córdoba. En excavaciones realizadas durante la construcción de algunos de sus edificios se han encontrado restos del foro romano. 

Calle Domingo Muñoz Calle Conde de Torres Cabrera

La calle Domingo Muñoz está dedicada al adalid o capitán del rey Fernando III que en enero de 1235 entró con un reducido grupo de hombres en Córdoba y abrió las puertas a las fuerzas cristianas. Por tal hazaña fue recompensado grandemente por el rey.

La calle Conde de Torres Cabrera ha recibido los nombres de Calle del Silencio, del Conde de Cabra, del Duque de Sessa y de las Capuchinas. En la casa situada enfrente de la salida de la calle Domingo Muñoz nació en 1917 el famoso torero Manolete, como recuerda una placa colocada en su fachada.

Taberna Los Berengueles En esta calle se encuentran muchos edificios interesantes. En el nº 7, esquina Domingo Muñoz, está la Taberna los Berengueles de principios del siglo XX, con ventanas y balcones recercados y cierre acristalado sobre la portada de entrada. Las casas nº 16 y 18, de 1916, son atribuidas a Adolfo Castiñeira y Boloix, tienen fachada con un balcón con cierre acristalado, los recercados de los huecos de estilo modernista y rejas y balcones de hierro fundido. La nº 17, de 1940, es la casa del arquitecto Sáenz de Santamaría. La casa nº 20, de mediados del siglo XX, tiene en su fachada una serie de arcos de medio punto en la planta baja, balcones en la primera y balconada corrida en la segunda, rematada por una cornisa que formada por arcos sobre el muro.

Palacio de los Condes de Torres CabreraPalacio de los Condes de Torres Cabrera. Se edificó en 1847 y fue residencia oficial de Alfonso XII durante su visita a la ciudad en 1877. Desde 1940 pertenece a la familia Cruz Conde. La fachada del edificio, de color almagra, tiene forma U abierta hacia el jardín delantero, cerrado con verja de hierro. Se accede por un porche con columnas de mármol. El patio principal es de planta rectangular con una fuente octogonal en el centro y está rodeado por dos plantas de galerías. Entre las dependencias más nobles destaca el llamado salón del trono, con chimenea de mármol, marcos y molduras de yesería, espejos y pinturas de tema floral. Conserva interesantes pinturas y restos romanos. Entre 1957-1960 el arquitecto José Rebollo Dicenta realiza la ampliación del palacio anexionando un pabellón que lo complementa.

Ermita de los DesamparadosCasa del Bailío Hotel HospesLa Ermita de los Desamparados, en la esquina de Ramírez de las Casas Deza, convertida actualmente en una vivienda particular, fue en el siglo XVI Hospital de Nuestra Señora de los Desamparados. tiene una portada barroca en piedra con escudo sobre el dintel, rematado por un frontón partido y hornacina. Son de resaltar los techos abovedados de planta baja, el artesonado de madera y la cúpula barroca de la antigua capilla. En el nº 10 de Ramírez de las Casas Dezas está la antigua casa solariega de los Fernández de Córdoba, de los siglos XVI y XVIII, que conserva restos renacentistas y barrocos. Conocida como Casa del Bailío se transforma a principios del siglo XXI en el Hotel Hospes.

Plaza de las DoblasPlaza de las Doblas. Según Paseos por Córdoba, su nombre se debe a unos aladreros (carpinteros constructores de arados y otros aperos de labranza) llamados Doblas cuyas familias vivieron allí durante siglos y no como se cree a las monedas llamadas de igual manera. En el centro hay una fuente que data de 1944, diseñada por Víctor Escribano Ucelay. Formada por una artesa de piedra, de forma curvada y escasa altura (35 cm) por la que rebosa el agua, que mana de un surtidor central, hasta la atarjea que la rodea. A escasos metros Palacio de Valdeflorode esta fuente se encuentran dos basas con sendos fustes de columnas estriadas pertenecientes al Templo romano de la calle Claudio Marcelo. Con fachada a la Plaza de las Doblas y a calle Torres Cabrera está el Palacio de los Valdefloro, casa solariega construida en 1890 y rehabilitada en 1997. La fachada en esquina es curva, rematada por un frontón con escudo. Rafael Gómez Sánchez, conocido joyero y promotor inmobiliario, donó el Palacio de Valdeflores a la Fundación Monseñor Miguel Castillejo Gorráiz en el año 2005, entre otras cuestiones, por el apoyo recibido por éste, en su etapa de presidente de Cajasur.